Los RTOs están equipados con un sistema de recuperación de calor basado en empaques cerámicos de alto desempeño, que permite alcanzar altas eficiencias operativas mediante el almacenamiento y reutilización del calor.
Por lo general, los RTOs están compuestos por varias torres verticales de sección rectangular, conectadas en la parte superior por una cámara con sección semicilíndrica. Cada torre contiene un lecho de material cerámico que funciona como acumulador térmico. Durante cada ciclo, este lecho se calienta o se enfría dependiendo de la dirección del flujo de gas que lo atraviesa.
- En el ciclo inicial, el gas frío a tratar ingresa a la primera torre y atraviesa verticalmente el lecho cerámico. Durante este paso, el gas absorbe el calor acumulado en el lecho (previamente calentado en un ciclo anterior), elevando su temperatura hasta acercarse a la temperatura de reacción, típicamente entre 750 °C (1380 °F) y 800 °C (1470 °F), dependiendo de los contaminantes presentes.
- En la cámara de oxidación, ubicada en la parte superior del RTOs, se completa la reacción de oxidación térmica, manteniendo condiciones adecuadas de temperatura y tiempo de residencia. Estos dos parámetros, junto con la turbulencia de la mezcla gaseosa, son factores clave para el diseño óptimo del equipo.