Las válvulas de gas son piezas críticas para la seguridad y el buen funcionamiento del sistema. Deben cambiarse cuando presentan señales claras de desgaste o falla:
- Fugas o pérdida de hermeticidad: Si la válvula no cierra bien, hay riesgo de fuga.
- Corrosión o daño físico: El tiempo y las condiciones extremas pueden deteriorar el cuerpo o los sellos.
- Problemas en el actuador: En válvulas automáticas, si la bobina se quema o el actuador no responde.
- Obsolescencia: Cuando ya no cumplen normas actuales o no hay refacciones disponibles.
- Uso excesivo: Válvulas que han operado miles de ciclos pueden perder precisión.
Lo recomendable siempre es hacer revisiones periódicas y programadas, así como pruebas de estanqueidad. Si notas fugas, respuesta lenta o fallas eléctricas, entonces es momento de reemplazar la válvula. Nuestros especialistas están listos para atenderte con respuestas, ideas y soluciones. Contáctanos aquí